¿Qué hacer en una empresa después de un sismo? 6 claves para cuidar a los colaboradores

Después de un sismo, la prioridad de una empresa no debería ser volver rápidamente a la oficina, sino cuidar a las personas. Conoce 6 acciones para acompañar a tus colaboradores, apoyar a sus familias, brindar apoyo emocional y retomar las actividades de manera segura.

El movimiento termina, pero para las personas la emergencia puede continuar.

Después de un sismo, las empresas suelen preguntarse rápidamente: ¿Cuándo podemos volver a trabajar?

Pero antes de eso, es clave detenerse y pensar en algo más importante: ¿Cómo están nuestros colaboradores? ¿Sus familias están bien? ¿Es posible continuar de forma remota mientras se revisa la seguridad?

Una emergencia no termina cuando deja de temblar. Para una organización, inicia una etapa de recuperación donde el cuidado de las personas es la prioridad.

Estas son seis acciones para responder de forma más humana y organizada después de un sismo.

Tabla de contenido

Primero pregunta: ¿Están bien?

La primera prioridad después de un sismo son las personas.

Una vez activados los protocolos de emergencia y controlada la situación inmediata, la organización debe verificar el estado de sus colaboradores y, cuando sea posible, facilitar que puedan conocer la situación de sus familiares.

Porque un colaborador puede estar físicamente bien y, aun así, estar profundamente preocupado porque no sabe qué ocurrió con sus hijos, sus padres, su pareja o su vivienda.

Por eso, además de realizar el conteo correspondiente y atender posibles lesiones, es importante dar espacio para que las personas puedan comunicarse con sus familias y atender situaciones urgentes.

La pregunta no debería ser únicamente: “¿Estás bien?”.  También puede ser: “¿Tu familia está bien? ¿Hay algo que necesites resolver en este momento?”

Ese pequeño cambio puede hacer una gran diferencia.

Ofrece primeros auxilios psicológicos: Escuchar también es cuidar

Un sismo puede generar miedo, ansiedad, confusión o sensación de vulnerabilidad, y las reacciones pueden aparecer de inmediato o incluso horas o días después.

En estos casos, la empresa puede ofrecer primeros auxilios psicológicos si cuenta con personal capacitado. Esto no es terapia, sino acompañamiento para escuchar y ayudar a recuperar la sensación de seguridad.

Algunas acciones clave incluyen escuchar sin juzgar, brindar información clara, facilitar el contacto con familiares, identificar necesidades inmediatas, respetar los tiempos de cada persona y orientar hacia apoyo profesional si es necesario.

Es importante evitar frases que minimicen lo ocurrido, como “no pasó nada” o “ya pasó”, ya que pueden invalidar las emociones.

El objetivo no es eliminar el miedo, sino asegurar que nadie lo enfrente solo.

Entiende que la familia también hace parte de la emergencia

Para muchas personas, regresar inmediatamente a sus responsabilidades laborales puede ser difícil si todavía no saben qué está pasando en sus hogares.

Por eso, después de un evento sísmico, una organización también necesita preguntarse: ¿Qué necesitan nuestros colaboradores para sentirse seguros y poder retomar sus actividades?

En algunos casos, puede ser necesario permitir que una persona:

➡️ Se comunique con sus familiares.

➡️ Verifique el estado de su vivienda.

➡️Recoja a sus hijos.

➡️ Acompañe a un familiar.

➡️ Atienda una situación ocasionada por el sismo.

Esto no significa perder de vista la operación. Significa entender que las personas no dejan sus preocupaciones familiares en la puerta de la empresa.

Una organización que demuestra comprensión en momentos difíciles puede fortalecer algo que ningún manual puede construir por sí solo: La confianza.

Si no podemos volver a la oficina, busquemos alternativas

Después de un sismo, las empresas pueden necesitar suspender o ajustar sus operaciones mientras se revisan las instalaciones o se evalúan condiciones seguras para regresar.

En estos casos, es posible mantener procesos esenciales mediante alternativas como trabajo remoto, horarios flexibles, sedes alternas, reprogramación de actividades, priorización de tareas críticas y ajustes temporales de carga laboral.

Sin embargo, es clave recordar que la continuidad del negocio no debe imponerse sobre el bienestar de las personas. Si un colaborador enfrenta afectaciones personales, familiares o emocionales, la organización debe considerar su situación antes de exigir productividad inmediata.

Antes de volver, asegúrate de que el lugar sea seguro

La urgencia por retomar la operación no debe poner en riesgo a los colaboradores.

Antes de regresar a las instalaciones, es fundamental verificar su seguridad y seguir las recomendaciones de las autoridades y especialistas.

Esto implica revisar posibles daños en la estructura, elementos constructivos, rutas de evacuación, fachadas, cielos rasos, equipos e instalaciones eléctricas, entre otros.

Si hay daños visibles o dudas sobre la seguridad, no se debe permitir el ingreso hasta contar con una evaluación profesional.

Que el edificio siga en pie no garantiza que sea seguro.

La pregunta clave no es: “¿Cuándo volvemos?”

Sino: “¿Es seguro volver y qué debemos verificar antes de hacerlo?”

Retomar actividades no significa volver inmediatamente a la normalidad

Cuando las condiciones permitan regresar, la empresa debería hacerlo de manera organizada y comunicar claramente a sus colaboradores qué se verificó, qué medidas se tomaron y qué deben hacer.

Pero el cuidado no termina cuando se abren nuevamente las puertas de la oficina.

Durante los días posteriores pueden aparecer miedo, ansiedad, dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño o preocupación constante por nuevas réplicas y por la seguridad de sus familias.

Por eso, es importante mantener espacios de escucha, comunicación y seguimiento.

También es un buen momento para revisar lo ocurrido: ¿Qué funcionó? ¿Qué falló? ¿Qué debemos mejorar?

La experiencia puede convertirse en una oportunidad para fortalecer los protocolos de emergencia, preparar mejor a los líderes y brigadistas y revisar cómo la organización acompaña a sus colaboradores durante una situación crítica.

Porque una emergencia también nos enseña cómo estamos preparados para cuidar.

En resumen: Después de un sismo, las personas son la prioridad

Una empresa puede tardar en recuperar su operación, pero lo esencial es cuidar a las personas.

Después de un sismo:

  1. Verifica que tus colaboradores y sus familias estén bien.
  2. Brinda primeros auxilios psicológicos y facilita el acceso a apoyo profesional cuando sea necesario.
  3. Dale espacio a las personas para atender las situaciones familiares que puedan haber surgido.
  4. Si no es posible trabajar desde las instalaciones, busca alternativas como trabajo remoto o flexibilidad, cuando la operación lo permita.
  5. Verifica que las instalaciones sean seguras antes de autorizar el regreso.
  6. Retoma las actividades progresivamente y mantén el acompañamiento después de la emergencia.

 

Una empresa preparada no es la que vuelve más rápido. Es la que sabe cuidar a su gente mientras vuelve a ponerse en pie.

En Alfa Psicología creemos que la prevención, el bienestar y el cuidado de las personas hacen parte de una misma conversación. Porque prepararse también es una forma de cuidar.

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